¿Qué evalúo?
Sabemos que la evaluación es un proceso que no sólo se encarga de calificar, es también una instancia que debería ir de la mano del aprendizaje y establecer pautas para determinar que competencias ha adquirido el alumno, lo que no significa que sea sólo para evaluar el producto final, sino el proceso mediante el cual las obtuvo y si existió coherencia entre lo que se enseñó y lo qué se evaluó. Pero como docentes, somos conscientes que a veces es complicado establecer de una manera explícita qué evaluar.
Quiero destacar que el recorrido por este módulo me ayudó a despejar mis dudas con respecto a las rúbricas, dado que daba por hecho que eran consideradas un instrumento de la evaluación, pero aprendí que son un asistente de la misma las cuales ayudan a :
- Transparentar a través de los descriptores, los distintos niveles de calidad de los desempeños y producciones.
- Orientan, como mapas de ruta, acerca de cómo avanzar en el aprendizaje.
- Reducen la subjetividad del docente.
- Permiten que el estudiante se autoevalúe y haga una revisión final de su trabajo, antes de entregarlo al profesor.
- Promueven la evaluación entre pares.
- Muestran al estudiante las áreas en las que tiene que mejorar.
- Estimulan la responsabilidad de los estudiantes.
Además pude indagar y encontrar las diferencias entre una rúbrica analítica y una holística:
Las rúbricas analíticas desglosan una actividad en varios indicadores y describen los criterios observables para cada nivel de ejecución (de deficiente a excelente); es muy útil cuando se trata de hacer un análisis detallado de cada una de las subcompetencias asociadas a la actividad y detectar los puntos fuertes y débiles del individuo o grupo en la ejecución en la misma. También permiten un alto grado de retroalimentación profesor-alumno a la hora de establecer los criterios individuales de puntuación de las actividades.
Las rúbricas holísticas o globales consideran la tarea como un todo en el que las deficiencias puntuales no afectan a la calidad global de la actividad. Se trata de una evaluación sumativa más que formativa y requiere menos tiempo de dedicación. Eso sí, la información que aporta es también menos detallada. En ella se describen únicamente los criterios observables para cada nivel de ejecución (de deficiente a excelente).
Como docente estoy muy contenta de transitar este curso, ya que a medida que avanza voy tomando dimensión de las falencias que tengo no sólo en lo pedagógico, sino también a todo lo relacionado con métodos de enseñanza y evaluación. Es difícil cambiar el chip, recuerdo que todos mis exámenes de grado fueron con enfoque conductista y mis calificaciones eran sólo números, con sinceridad, no recuerdo nunca haber recibido una retroalimentación por parte de mis profesores. Es por todo esto, que estoy en proceso de reflexión y creyendo cada vez más que depende de nosotros como educadores que nuestros alumnos sean profesionales capaces de enfrentarse y resolver situaciones de la vida real, siendo conscientes de todo lo que han aprendido.
Fue muy complicado para mí tener que diseñar los descriptores de cada rúbrica, es por eso que para la de tipo analítica tuve que buscar ayuda en internet y adaptarla a mi actividad en particular. Con respecto a la de tipo holística, quizás me costó un poco menos, pero tengo mis serias dudas si la realicé adecuadamente.
Y para concluir con mi metacognición finalizaría con un interrogante: ¿sabemos realmente qué vamos a evaluar?



Comentarios
Publicar un comentario